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La tasa de descuento: ¿1.000 € hoy o 2.000 € en 10 años?

Por Antonio (5 septiembre, 2016) 2 Comments

Se acabaron las vacaciones y toca volver al trabajo, ¿qué le vamos a hacer? Habrá que seguir ganando dinero para comprar más activos que nos vayan dejando más ingresos y así poder coger cada vez más vacaciones.

Hablando de dinero… ¿cuánto valen 1.000 €? ¿lo has pensado alguna vez? La respuesta puede parecer obvia pero no lo es tanto. Si no, pregúntaselo a tu abuelo.

«Abuelito, abuelito, ¿prefieres 1.000 € ahora o preferirías haberlos tenido cuando tenías 20 años?»

Tu abuelo, que de finanzas sabe mucho más que tú, te dirá que preferiría haber tenido los 1.000 € cuando tenía 20 añ0s. Si se los das ahora, será como una paga extra de Navidad. Si los hubiera tenido cuando tenía 20 años, habría podido comprar un buen terreno en el pueblo y hoy podría revenderlo por muchísimo más. 1.000 € valen más o menos según el momento.

¿Prefieres 1.000 € ahora o el año que viene?

Ahora que tu abuelo te lo ha dejado más claro, no hay lugar a dudas: 1.000 € ahora son mejores que 1.000 € en el futuro. Las razones son varias.

Razón 1: ¿Para qué esperar?

Somos impacientes, esperar nos cuesta mucho. ¿Quién va a elegir 1.000 € dentro de un año si puede tenerlos hoy?

Razón 2: Te puedes morir

No somos inmortales, hay riesgo en esperar un año para recibir esos 1.000 €. Si tienes la posibilidad de recibirlos hoy y montar la fiesta padre esta noche, ¿para qué te vas a arriesgar a esperar un año? No sea que por esperar te dé un patatús y pierdas la oportunidad.

Razón 3: La inflación

Esta es la razón que probablemente se te ha venido a la cabeza con la pregunta de si prefieres 1.000 € hoy o el año que viene. El dinero cada vez vale menos, ¿te acuerdas de cuando el periódico valía 100 pesetas? 0,60 €… ¡quién pillara hoy los precios de hace 20 años!

Entonces… ¿siempre es mejor optar por el dinero rápido?

No, no es tan sencillo. Como en todo lo que tiene que ver con el dinero, la respuesta acertada no es siempre la misma:

  1. ¿Prefieres 1.000 € hoy o 1.001 € dentro de un año?
  2. ¿Prefieres 1.000 € hoy o 1.000.000 € dentro de un año?

Seguro que has respondido de forma distinta a cada una de las preguntas. Has comparado de forma intuitiva los 1.000 € de hoy con las alternativas de dentro de un año y has visto que en un caso te compensa los riesgos de inflación, muerte, impaciencia… y en el otro no. ¿Cómo se hacen estas cuentas de forma profesional? Aquí va la respuesta:

La tasa de descuento

La tasa de descuento no es más que un porcentaje que te permite comparar dinero en distintos momentos. Una vez que sepas cómo aplicar la tasa de descuento, no te hará falta guiarte por la intuición.

Si pagas una televisión al contado te cuesta 995 € y, si la financias, te costará 1050 € a lo largo de dos años. ¿Vale la pena financiarla?

Gracias a la tasa de descuento podrás hacer números y comparar las dos opciones con exactitud para saber cuál es la más interesante para ti.

¿Cómo puedes calcular tu tasa de descuento?

Cuando vayas a invertir, vayas a ahorrar o vayas a comprar algo a plazo, la tasa de descuento que utilices será distinta en cada ocasión y, además, será distinta de la que utilice tu vecino. La razón es que, además de emplear factores comunes (como la inflación, que es la misma para todos), la tasa de descuento depende también de factores personales, como lo exigente que seas con la rentabilidad que le pides a tu dinero o lo miedoso que seas a la hora de invertirlo.

Para saber tu tasa de descuento deberás aplicar algunos o todos los puntos siguientes:

  1. Encontrar un planteamiento comparable a la operación que tienes en mente y ver su coste o rentabilidad.
  2. Estudiar operaciones que no tienen nada que ver para ver qué otras alternativas existen (coste de oportunidad).
  3. Analizar los factores ya mencionados (inflación, riesgo, tu impaciencia) y, si es necesario, hacer ajustes.

Como la explicación teórica es algo densa, pasemos directamente al ejemplo más sencillo, el uso de la tasa de descuento a la hora de comprar a plazos.

Ejemplo 1: Te compras una tele

Vas al Corte Francés y ves una pedazo de televisión que te encanta, una de esas que tienen la pantalla torcida. El precio son 995 € pero se puede financiar: te dejan pagar en dos plazos, uno de 525 € dentro de un año y otro de 525 € dentro de 2 años (en total, 1.050 €).

Compra a plazos usando la tasa de descuento

¿Vale la pena o no? En este caso tú no financias, sino que recibes financiación: puedes pagar más tarde a cambio de pagar más. Para saber si esta opción es rentable, lo primero es ver la financiación que ofrecen en otras tiendas de la competencia, no sea que el Corte Francés esté aplicando más intereses que otros por la misma televisión (punto 1: planteamientos comparables). Te das cuenta de que en otras tiendas la financiación es similar, así que prosigues con tu análisis.

En lugar de hacer una compra compulsiva decides irte a casa y buscar formas seguras de invertir que te puedan dar una tasa de descuento de referencia. ¿Puedes invertir los 995 € hasta que llegue la hora de pagar de forma que se conviertan en más de 1.050 €? (el precio final por pagar a plazos). Este es el punto 2, el coste de oportunidad.

Las letras y los bonos del Estado español a corto plazo actualmente dan rentabilidades negativas (lo puedes mirar en Tesoro.es). Si optas por la financiación y el dinero lo inviertes en bonos hasta que llegue el momento de pagarle al Corte Francés, vas a recibir menos de lo que invertiste y encima tendrás que pagar más por tu televisión. Está claro que esto no vale la pena, no hace falta echar números para darse cuenta.

Así que te vas al banco y allí te ofrecen un depósito que puedes cancelar en cualquier momento sin ninguna penalización y que te rendirá un 1% anual.

Ese 1% va a ser tu tasa de descuento porque representa el coste de oportunidad; lo que podrías hacer con tu dinero si, en lugar de pagar al contado, lo inviertes en un depósito. Con esta tasa de descuento vas a poder comparar cuál de estas dos opciones es más cara:

  • 995 € ahora mismo
  • 525 € dentro de un año + 525 € dentro de dos

¿Cómo comparamos? Tenemos que «descontar» o «actualizar» el dinero futuro al presente con la tasa de descuento del 1%. Así es como se dice en lenguaje de contable guay, pero no significa otra cosa que «tirar para atrás».

995 € ahora mismo equivalen a 995 € ahora mismo. Ya es dinero actual, así que no tienes que ajustar nada.

525 € dentro de un año… ¿a cuánto dinero actual equivalen? La operación sería la siguiente:

  • 525 / 1,01 = 519,80 €

Bien, ya tienes el valor actual del primer plazo. Ahora, al segundo. La operación es la misma pero se repite una vez más, porque hay que descontar dos años:

  • 525 / 1,01 = 519,80 €
  • 519,80 € / 1,01 = 514,65 €

Ya sabemos que los dos plazos de 525 € el año que viene y el siguiente equivalen a 519,80 € y 514,65 € actuales, un total de 1.034,45 €.

Ahora ya sabes que el pago al contado vale 950€ y que el pago a plazos (que al final son 1.050 €), convertido a dinero de hoy en día, equivale a 1.034,45 €. Así que pagar al contado te sale más barato. En este caso, no compensa elegir la financiación porque la alternativa para tu dinero (el depósito bancario) no compensa el sobreprecio.

Si eliges pagar a plazos y depositas los 995 € en el banco, la rentabilidad que recibirás no va a compensar el mayor precio final.

Ejemplo 2: Te compras otra vez la misma tele (ahora para la cocina)

¿Hay casos en los que interesa pagar a plazos? Claro que sí. Imagina que el banco, por alguna razón (eres su empleado, por ejemplo) te ofrece un depósito al 4,5%. Tu tasa de descuento ahora es bastante distinta. Si echas cuentas, te sale lo siguiente:

  • Opción 1: Pago al contado 995 €, que equivalen a 995 € de hoy. Claro, igual que antes.
  • Opción 2: Pago a plazos: El primer plazo de 525 € descontado al 4,5% (es decir, dividido entre 1,045) equivale a 502,39 euros de hoy. El segundo plazo, también de 525 €, descontado al 4,5% dos años (dividido dos veces entre 1,045) equivale a 480,75 euros de hoy. En total, el pago a plazos convertido a euros actuales asciende a 983,14 €.

En este caso, si financias pagas más tarde y además pagas menos. ¿No es maravilloso? Si tienes los 995 € en el bolsillo, es mejor que los deposites en el banco y pagues a plazos. Te llevarás la televisión y, encima, te sobrarán unos euros. ¿Cómo es posible, si al final la televisión te cuesta 1.050 €? Es cierto, pero son 1.050 € del futuro, que son menos que 995 € hoy. Y lo sabes gracias a la tasa de descuento, con la que has comparado dinero del futuro con dinero actual. Haz las cuentas y verás:

Vas al Corte Francés, te llevas la tele y eliges la financiación a plazos. Luego te vas al banco y depositas 995 €.

Dentro de un año te pagan un 4,5% de intereses, así que tu depósito ya tiene 1.039,77 €. Sacas los 525 € del primer plazo y lo pagas, así que te quedan 514,77 € en el banco.

Un año después, te vuelven a pagar un 4,5% de intereses sobre el dinero que queda en el depósito, así que tienes 537,93 €. Los sacas, pagas 525 € del segundo plazo y aún te quedan 12,93 € para tomarte un helado y celebrar tu inteligencia financiera.

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Como ves, financiar una compra es interesante en algunos casos y, en otros, no sale rentable. Todo depende de la tasa de descuento, que no es la misma en todo momento ni para todas las personas (no todos somos empleados del banco).

Estas son las tres categorías en las que la tasa de descuento es muy útil:

  1. Cuando compras o te financian
  2. Cuando inviertes o financias
  3. Cuando ahorras

Este primer artículo contenía dos ejemplos de la primera categoría (comprar una tele) pero aún quedan las otras dos grandes categorías para usar la tasa de descuento. Aunque el concepto es el mismo, hay algunas pequeñas variaciones y consideraciones para invertir/financiar y para ahorrar. ¡Las vemos la semana que viene!

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Comments

  1. Dividending says

    5 septiembre, 2016 at 17:15

    Buenas Muchos Ingresos Pasivo,

    Gran artículo como siempre 🙂 Se te echaba ya de menos.

    El principal problema de lo que planteas es que estás dando por sentado que la persona que va a comprar el artículo tiene la posibilidad de pagarlo al contado. Y si la financiación en compras existe es justo por lo contrario. Para poder incrementar la horquilla de compradores potenciales. Si ahora estamos atestados de financiaciones al 0% en publicidades justo porque los bancos no rentan apenas nada a plazo fijo.

    Para casos de «poco» dinero no creo que realmente valga la pena tanto «lío». En cambio, un gran ejemplo que se podría poner serian los coches. Aunque ahí ya entra en juego otras variables importantes y si vale muy mucho la pena pararse a pensar el modo de pago o incluso el modo de compra (renting,leasing,compra pura…)

    Saludos!!

    Responder
    • Antonio says

      5 septiembre, 2016 at 18:33

      ¡Gracias, Dividending!

      Cierto, si uno no puede pagar al contado, no tiene dos alternativas que poder comparar. En lo personal, no me gusta comprar caprichos sin tener el dinero para pagarlos al contado, aunque finalmente pueda elegir la opción de la financiación.

      Los casos en los que la tasa de descuento cobra realmente importancia llegan la semana que viene, con los ejemplos de inversión 😀

      ¡Un saludo!

      Responder

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