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Protege tu bolsillo, no inviertas en OPV

Por Antonio (6 febrero, 2017) 2 Comments

Si quieres quedar como un cerdo capitalista, lo mejor que puedes hacer es ir a cenar con tus amigos y decir algo del estilo «Hoy me invitan a cenar los trabajadores de Microsoft; gracias a su esfuerzo me he llevado 75 euretes de dividendo por no hacer nada».

Quedarás como un despiadado explotador adinerado, pero te envidiarán y pronto se empezarán a interesar también por la bolsa. Y entonces dirán algo como… «oye, he leído que Telepizza va a salir a bolsa, ¿crees que debería comprar?»

Logo de la pizzería Telepizza, que lanzó una OPV de salida a bolsa hace pocos meses

Cuando eso ocurra, ¡diles que ni se les pase por la cabeza! Aquí viene el por qué.

¿Qué es una OPV?

Una operación pública de venta (OPV) es la salida a bolsa de una empresa. ¿Y eso qué quiere decir?

O bien que la empresa va mal de pasta, o bien que no tiene la suficiente para «continuar sus planes de expansión internacional», como suelen decir.

En lugar de pedir dinero al banco, se lo piden a todos aquellos que quieran ser propietarios de una parte de la empresa. Y en lugar de pagar unos intereses cada mes, le darán a cada accionista la parte proporcional de los beneficios de la empresa.

¿Quién te vende acciones en una OPV?

Cuando compras acciones en una OPV, le estás comprando directamente a la empresa de la que serás propietario. Dicho de otro modo, es como si yo te vendo el 10% de todo lo que gane en mi vida a partir de hoy. Como comprenderás, voy a intentar cobrarte todo lo que pueda. Esto es lo que se conoce como el mercado primario.

El mercado secundario es el equivalente al mercado de segunda mano. Después de la salida a bolsa de una empresa, la cotización de las acciones sigue su curso, pero ahora van pasando de unos inversores a otros. Si decides comprar hoy acciones de Intel, se las estarás comprando a Juan, a Peter o, quién sabe, quizá a Jackie Chan.

Si no ves la sutil diferencia entre comprarle acciones a la propia empresa o a un cualquiera, piensa en el mercado primario y el secundario como el mercado de los coches.

Si voy a comprarme un Opel al concesionario, Opel va a intentar cobrarme todo lo posible, para lo cual juega con ventaja. De entrada, tiene más información que yo sobre el coche y también tiene un nutrido equipo de vendedores que me harán creer que el precio de venta es inmejorable. Como cuando Bankia intentó hacernos creer en su OPV que nos convertiríamos en banqueros por comprar unas acciones:

Hazte banquero, eslógan de la OPV de Bankia

Así que seguramente acabaré pagando un precio que no es ninguna ganga. Mi sensación será más bien la de haberme rascado el bolsillo más de la cuenta, pero ¿qué más da? Un caprichito de vez en cuando no hace daño.

Si dentro de tres años pongo mi coche a la venta y tú te interesas en comprarlo, estarás en una posición sustancialmente mejor que la que yo tuve frente a Opel. Yo no tengo ningún equipo de marketing que te la pueda colar. Además, el fabricante no va a ganar nada de nuestra compraventa, así que si hablas con ese amigo tuyo que es directivo en Opel te va a decir si el precio que te estoy pidiendo por el coche es razonable o no, sin conflictos de intereses.

Volviendo al mercado…

Cuando compras acciones en el mercado secundario, que es el que cotiza día a día, tanto los vendedores como los compradores tienen la misma información: la que hay publicada en la web de la empresa. No estás en desventaja.

De vez en cuando, el mercado secundario se vuelve loco. Esto ocurre cuando tu cuñado, Paqui la de la frutería y el jubilado del cuarto intentan recuperar sus fondos de inversión lo más rápido posible porque la tele dice que estamos en crisis y se acaba el mundo. Y puede que los gestores de esos fondos de inversión sepan que es una mala decisión, pero ¿qué pueden hacer? Tu primo, Paqui y el jubilado son sus clientes, así que tienen que malvender y devolverles su dinero. Entonces surge la histeria colectiva y los descuentos inigualables que tú sabes aprovechar.

Ahora bien, cuando le compras acciones de Telepizza a la propia Telepizza… cuidado, que te enfrentas a los grandes. Ellos no se mueven por el miedo que infunden los informativos. Saben hacer números muy bien y el precio que te van a pedir va a ser más que generoso, aunque a ti te pueda parecer un chollo gracias a la publicidad que te harán llegar en forma, por ejemplo, de entrevistas a «expertos independientes» en medios de comunicación especializados en finanzas.

El mercado primario está controlado por accionistas mayoritarios y grandes corporaciones que se pueden permitir elegir el momento adecuado para lanzar las OPV, cuando el mercado está eufórico y deseoso de comprar acciones a cualquier precio. Además, no puedes saber cómo una empresa trata a sus accionistas minoritarios antes de que haya salido a bolsa, puesto que probablemente no ha habido nunca pezqueñines como nosotros entre sus accionistas.

Visto lo visto, mejor espérate. Que sean otros los ansiados que acudan al mercado primario. Nosotros buscamos empresas excelentes a buen precio. Comprar por un precio abusivo no es conveniente para tu bolsillo, aunque la empresa pueda ser fantástica. Si la empresa que lanza la OPV es realmente una joya, volverá a haber oportunidades de compra muchos años después del inicio de su cotización.

Siempre hay rebajas a la vuelta de la esquina, tanto en las tiendas de ropa y como en los mercados de acciones. ¡Ten paciencia!

 

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Comments

  1. Jesús says

    6 febrero, 2017 at 08:55

    Lo que planteas tiene mucho sentido y seguramente es aplicable a casi todas las OPV pero no a todas. Por ejemplo, Aena, yo pude haber comprado un paquete de 100 acciones de Aena a 58 euros y basándome en todo el argumentario que has expuesto: precio de salida más que inflado, falta de información exhaustiva acerca de la empresa, aeropuertos sin aviones construidos por caciques…pues decidí no entrar y Aena, a toro pasado, ha sido uno de mis mayores errores de inversión. Por esa razón si saliese a bolsa Renfe, Canal de Isabel II, algún gran puerto, metro de alguna gran ciudad como Madrid o Barcelona…puedes estar seguro de que a esas OPV si que me voy a presentar como sea.

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    • Antonio says

      7 febrero, 2017 at 16:20

      ¡Hola, Jesús!

      No es aplicable a todos los casos, como todo en esta vida salvo la muerte. Es simplemente cuestión de probabilidades. Aena, tal y como dices, ha tenido una revalorización espectacular pero no consideres que dejarla pasar fue un error de inversión tan rápidamente. Antes de eso, plantéate estas preguntas:

      1- ¿Los datos de la empresa eran buenos o malos?
      2- Si eran buenos, ¿podías prever que seguiría siendo una buena empresa en los próximos 5 a 10 años?

      Solo es un error de inversión si las dos respuestas son sí (y quizá tampoco, puede que finalmente invirtieses en otra empresa cuyas perspectivas estaban más claras y has acabado con resultados similares o mejores).

      En un mercado alcista suben tanto las empresas buenas como las malas. Es un error no detectar una buena empresa, pero no invertir en una mala es un acierto, ¡aunque acabe subiendo! Siempre hay empresas caras que suben, empresas endeudadas que suben, empresas en sectores arriesgadísimos que suben… pero la proporción es menor que en las empresas de calidad. No arriesgar ante operaciones poco claras es la forma de protegerte del siguiente mercado bajista en el que las malas empresas sufrirán más que las buenas.

      ¡Un saludo!

      Responder

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